11/III/2015
Propuestas
electorales; LEON OESTE.
Ya estamos en campaña electoral. Los primeros espadas de
las distintas candidaturas se lanzan al ruedo local lanzando a diestro y
siniestro noticias, promesas y buenos augurios.
El candidato al Ayuntamiento de León por el Partido
Popular, a la sazón Consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de
Castilla y León, D. Antonio Silván Rodríguez ha comenzado apuntándose a todos
los actos y eventos de su consejería en
la capital de la provincia, quizás para
compensar el sentimiento de muchos ciudadanos que tienen la percepción de que
su paisano no se ha caracterizado por defender los intereses de los leoneses a
lo largo de los últimos años.
En una de las últimas apariciones estelares ha desempolvado
las acciones englobadas en los antiguos planes ARI, ahora rebautizados como
ARU, áreas de rehabilitación urbana, y en particular el correspondiente a la
zona denominada León Oeste en la que engloban los barrios de Pinilla, La Vega,
La Sal y entidades locales como Armunia y Trobajo del Cerecedo. Ya se anuncian
más de seis millones de euros para actuaciones de rehabilitación y reforma. Y
aunque tenga un claro tinte electoralista la medida seguro que es necesaria.
Creo que podemos estar de acuerdo todos en que las zonas
objeto de inversión merecen la atención de las administraciones. Siempre han
estado en los lugares de cola a la hora de beneficiarse de actuaciones de
mejora urbana. Quizás sea complejo englobarlas a todas bajo un mismo programa
ya que poseen particularidades específicas que merecerían un estudio detallado,
pero tampoco es cuestión de poner solo pegas.
Las áreas que podríamos considerar como más urbanas, los
barrios de La Vega, La Sal, Pinilla y las zonas con tipología menos rural de
Armunia y Trobajo merecen un estudio profundo.
Son enclaves en los que existen gran cantidad de viviendas
con una antigüedad considerable y muchas de ellas sin los servicios de
infraestructuras y confort que hoy consideramos básicos. Sería necesario un
plan de remodelación profunda y de derribo, incluso, en algunos casos.
En estas zonas han existido tradicionalmente pequeñas
industrias, talleres y almacenes que conformaron en su día un pequeño pero
interesante tejido productivo. Muchas de estos centros de producción hoy están
cerrados o fuera de uso pero perviven las naves o los bajos de edificios
utilizados en su día. Sería posible recuperar parte de estos enclaves para el asentamiento
de pequeños talleres artesanos o industrias de bajo impacto que revitalizaran
la zona aprovechando al mismo tiempo pequeñas áreas de suelo industrial. En
otros casos se podría adaptar ese suelo para reconvertirlo en suelo residencial
con tipologías de mucho éxito en países de nuestro entorno como los lofts de algunos países anglosajones.
También sería necesaria la adecuada planificación y el
establecimiento de medidas que posibiliten la integración de emigrantes que han
formado en algunas de estas áreas pequeñas bolsas de marginalidad que, en
algunos casos, dificultan la convivencia ciudadana. Aunque esto es aplicable
hoy en día a cualquier zona de nuestra ciudad.
Es decir. En mi opinión no solo es necesario dotar de
fondos a las comunidades de propietarios o particulares para el adecentamiento
de las fachadas o las mejoras en eficiencia energética de las edificaciones,
que seguro que son de vital importancia. Sino que este tipo de programas debe
completarse con estudios de ordenación integral de la ciudad, teniendo en
cuenta las potencialidades de ciertas zonas, las deficiencias acumuladas y el
estilo de ciudad que todos deseamos.
Que no se queden estos anuncios en meros titulares y pongámonos
a trabajar de verdad en lo importante.
Marcos Álvarez