21 agosto 2020

DESCENTRALIZACIÓN MAL ENTENDIDA Y PANDEMIA.




Durante este verano atípico, en el que las tradicionales vacaciones estivales se han sustituido, en muchos casos,  por breves escapadas en las que poder seguir unas adecuadas medidas de precaución contra el protagonista de este primer año de la pandemia, se están confirmando definitivamente que muchos de los teóricos beneficios de la descentralización no son tales, o al menos, no hemos sabido aplicarlos adecuadamente en esta España nuestra.
En estas vacaciones, decía, he visitado las costas de dos comunidades autónomas vecinas, Galicia y Asturias.
En las playas más visitadas de la Rías Bajas, las medidas de protección que observa el recién llegado son claras: playas con control de accesos, parcelamientos en algunas de ellas, socorristas y personal de apoyo exclusivo para informar de la obligatoriedad de usar la mascarilla en la playa, excepto para el baño, y la necesidad de seguir un distanciamiento social en los arenales y paseos. 
En otra breve excursión a una de las playas más concurridas de la Comarca de la Sidra, en Asturias, por contra, las medidas de protección hay que buscarlas a propósito. Unas señales colocadas en las vías de acceso a la playa intentando marcar distintos sentidos  de entrada y salida que nadie cumple, ausencia de mascarillas en la mayoría de los usuarios de la playa, en los paseos y recorridos por la orilla; hasta los socorristas vigilan a los bañistas o conversan con los curiosos sin usar mascarillas de protección. 
No puedo afirmar con rotundidad cuál de las estrategias es la más conveniente. Pero sí parece claro que hay una absoluta descoordinación en el planteamiento de las medidas de seguridad y protección que están fijando las distintas comunidades autónomas. No puede haber tantas diferencias entre la forma de luchar contra la pandemia entre  Asturias y Galicia.
Se está desvirtuando la cacareada gestión de las autonomías. Debe ser el Estado el que marque las líneas de actuación concretas. Normas sencillas, claras y a poder ser, pocas. Y sí, las comunidades autónomas serán las responsables de ponerlas en práctica. Pero las mismas normas. 
No es de recibo que un Leonés, siga unas normas determinadas en su provincia, otras para darse un baño en Sanjenjo y las contrarias para dar un paseo por un arenal Asturiano. Nunca los puertos de Pajares o Piedrafita marcaron tantas diferencias.
Háganselo mirar por favor. Nos va mucho en ello. Nos lo jugamos todo.


Marcos Álvarez




18 agosto 2020

DESINFORMACIÓN Y PANDEMIA

Desde que a mediados del mes de marzo, con el confinamiento de la población, y la adopción de todas las medidas de protección posteriores, fuimos  cambiando nuestros hábitos y costumbres, el ocio, las relaciones sociales y las formas de entretenimiento se han ido modificando de forma sustancial.

Sustituyendo al cine tradicional las series de varias temporadas y con multitud de capítulos se han convertido en una forma más de pasar las tardes de verano.

En casa hemos encontrado en “Señora Secretaria de Estado”, Madam Secretary, un punto de encuentro diario, convirtiéndonos en verdaderos expertos en política exterior. 

En uno de sus capítulos, la Secretaria de Estado de los EE.UU.  y su marido observan en la distancia a sus hijos que juegan divertidos, confiados e ignorantes, mientras ellos son conscientes de que se ha desencadenado un cataclismo nuclear, y esperan lo que parece inevitable. Tienen información que sus hijos desconocen.

En ocasiones parece como si nuestros gobernantes tuvieran conocimiento de la situación real de la pandemia y sus consecuencias y nos mantuvieran entretenidos a los ciudadanos con medidas de protección en una dirección y en la contraria, con mensajes de optimismo, con situaciones de confinamientos y desescaladas continuas y desesperantes. 

El control de los flujos de información se ha convertido en una de las herramientas de manipulación más exitosas de los últimos tiempos. Solo hay que percatarse que hasta el Jefe de Gabinete del Presidente del Gobierno, no es un alto conocedor de las estrategias de gobernanza, o experto en relaciones internacionales y comercio, o un erudito en la historia de las civilizaciones. Es un periodista.

Debería ser una prioridad de cualquier gobierno o institución transmitir a la ciudadanía la información necesaria, en forma clara y accesible, para hacerla copartícipe de las estrategias y decisiones adoptadas por nuestro gobierno. Las medidas que se están tomando, muchas veces  poco entendibles o sin la adecuada justificación, permiten el afloramiento del descontento y el descreimiento de muchos  como ha sucedido este fin de semana en Madrid con manifestaciones de negacionistas de la pandemia.

Los ciudadanos somos responsables junto con los gobernantes que elegimos del rumbo de nuestro país. Pero nos tienen que permitir contar con herramientas para la reflexión y el debate, para el entendimiento de las medidas adoptadas y, también, para la crítica constructiva.

Tenemos el deber y tenemos el derecho.