25 julio 2019

Made in Spain


Es curioso observar a los clientes de una gran superficie comercial deambular por pasillos y plantas, por escaparates y escaleras mecánicas. Se pueden encontrar estrategias totalmente definidas en las que, la compradora normalmente, va escudriñando todos y cada uno de los puestos de venta, repasando todas las prendas que encuentra en su camino. Otros, tienen un caminar cansado; como de paseo matutino, en el que solo cuando su mirada experta les da la orden adecuada se acercan al punto concreto y examinan la potencial compra con más detenimiento.
Muchas veces se pueden encontrar tras estas compradoras expertas a un especimen del sexo contrario, cargado de bolsas, y que mata el tiempo con algún que otro divertimento: unos aprovechan para encontrar aplicaciones escondidas en sus teléfonos móviles, otros conversan con conocidos y amigos en la misma situación… Confieso que yo, ayer, cargado de mis bolsas reglamentarias, y mientras mi pareja buscaba un regalo pendiente, me dediqué a repasar las etiquetas que muestran el país de fabricación de las prendas de vestir de una de las plantas más conocidas de un centro comercial de referencia.
No fue un estudio estadístico. Tampoco hice una selección de la muestra en función de criterios concretos. Tan solo me guió la curiosidad personal y el recorrido realizado por mi compradora de referencia.
De forma mayoritaria las distintas ropas y complementos estaban confeccionadas en países lejanos como India, Bangladesh o China. Solo algunas estaban fabricadas en Italia y Portugal. 
Sí. Diseñadas casi siempre en España. (¿Trabajas o diseñas…?)
Me asombran siempre estos resultados. También he dedicado algunos minutos a buscar las procedencias de ciertas legumbres en mi compra diaria en el supermercado y los resultados son desalentadores: Turquía, EE.UU., Argentina, China, Perú…
Puede parecer raro pero soy de los que prefiero pagar un euro más por un kilo de lentejas cultivadas en Tierra de Campos que por otro kilo cosechadas en Hispanoamérica. Ya sé que las procedentes de Chile o Argentina se envasan muchas veces en España, con el consiguiente beneficio para la empresa comercializadora española de turno, pero pienso que, si además están cultivadas en La Armuña, se beneficiará también el agricultor de la zona.
De la misma forma me imaginaba ayer, cuántos trabajadores harían falta en España para confeccionar todas las prendas vendidas por el establecimiento comercial y que son fabricadas en otros países. Cuántas empresas del sector textil, transportes, logísticos
¿Estaríamos dispuestos a pagar un poquito más por esa camiseta de ultima moda sabiendo que ha sido cortada y confeccionada en un taller de León o Zamora? 
¿Qué repercusiones en las cifras económicas de un país como el nuestro tienen la creación y sostenimiento de un sector, como en este caso el textil y auxiliares, los incrementos de ingresos por cotizaciones e impuestos y las reducciones de subsidios y ayudas?
¿Hay alguien, en un pequeño y oscuro despacho de la administración, que se dedique a hacer las cuentas de qué es lo más conveniente para el conjunto de la sociedad?
A mi las cuentas, con la tendencia actual, no me salen, y, ya les adelanto, que yo si estoy dispuesto a pagar ese poquito más por ver a mi vecino ocupar un puesto de trabajo digno y no engrosar las colas del paro o, peor aún, cómo se desperdicia talento y capacidad de trabajo por una jubilación anticipada mal entendida.


Marcos Alvarez

20 julio 2019

Propuestas para el León del siglo XXI: Una ciudad para vivir.


La ciudad que desean los Leoneses seguramente no exista. Cada ciudadano, cada asociación de vecinos o cada partido político tiene objetivos y necesidades diferentes, a veces difíciles de compaginar, que hacen extremadamente difícil la planificación estratégica de una población.
Quizás el debate entre representantes de todas las tendencias sea la única vía para un gobierno coherente, aunque no estoy convencido de que la configuración de los partidos políticos y el flujo de información dentro de las estructuras de gobierno municipal fomente este debate e integración de ideas.
Algunos compartirán conmigo la preocupación por nuestro centro histórico. Toda la zona intramuros, integrada por las antiguas parroquias de la capital, se ha convertido en un centro temático de ocio y diversión (muchas veces mal entendidos…). El Barrio Húmedo y el Barrio Romántico han perdido en pocos años la mayor parte de su población para convertirse en un muestrario de locales de ocio, bares y hoteles de distinta configuración, junto con unos pocos establecimientos comerciales que ofrecen algunos productos típicos de la tierra a peregrinos y turistas.
Esto ha provocado la desaparición de las estructuras comerciales y de servicios adecuadas para que una población, muchas veces envejecida, pueda seguir habitando el barrio de sus mayores, generando un éxodo interior y una reconversión de actividades hacia el sector turístico. Se vuelve complicado vivir en un entorno en el que existen pocos establecimientos comerciales en los que hacer la compra diaria, o contar con un parque público cercano o en el que se dificulta la entrada de vehículos de los vecinos con sistemas de control desproporcionados.
Es necesario incentivar el asentamiento de población joven, que viva y trabaje en un entorno cercano y  que llene de vida las calles fuera de las horas de ocio. Pueden establecerse políticas para apoyar la apertura de pequeños talleres o actividades artesanales que coexistan con los ya existentes. Es preciso modernizar el Mercado del Conde y convertirlo en un centro de referencia de los productos leoneses. Hay que conservar el tremendo patrimonio historico y arquitectonico de la zona pero no solo con fines turísticos sino como un elemento vital de la idiosincrasia de la ciudad.
Y todo esto habría que integrarlo en una política de interrelación con las distintas áreas urbanas de León. No tenemos una ciudad tan grande como para contar con barrios cerrados sin comunicación con las zonas próximas. La estructura urbana y de comunicaciones que se ha ido creando en los últimos años a creado zonas cerradas difíciles de traspasar. La reconfiguración del tráfico, la apertura de nuevos pasos y calles y el diseño de estructuras de transporte público de capilaricen la ciudad deben facilitar y fomentar  la circulación entre los distintos barrios de León.
Si hablamos de transporte deberíamos pensar en las repercusiones del mismo en el medio ambiente. Creo que pocos vehículos municipales o de servicios para la ciudad utilizan combustibles que ayuden a la descarbonización del mismo. Vehículos policiales, de mantenimiento de infraestructuras y servicios, de limpieza o las flotas de transporte público pueden cambiarse por vehículos eléctricos y contribuir a la reducción de emisiones a la vez que se convierten en un ejemplo para el resto de la población. 
A la vez habría que contar con inversiones adecuadas para generar esta energía eléctrica con instalaciones fotovoltaicas.  ¿Cuántos metros cuadrados de cubiertas accesibles cuentan los edificios municipales? ¿Cuántos aparcamientos en superficie se podrían cubrir con marquesinas fotovoltaicas? ¿Se están tenido en cuentas estos criterios de sostenibilidad en los proyectos de nuevos edificios públicos, como por ejemplo la nueva estación de autobuses de la ciudad?
Una ciudad para vivir debe ser una ciudad que facilite la realización de las distintas gestiones a los ciudadanos. Y esto, en el siglo de las tecnologías de la comunicación y la información, equivale a decir que el Ayuntamiento debe permitir realizar cualquier trámite de forma telemática. La web municipal precisa una reconfiguración urgente e integral que la convierta en el medio de información principal para todos los leoneses y que permita realizar de forma ágil y sencilla los trámites municipales. Un verdadero portal digital de la ciudad.
Muchas pequeñas acciones que contribuyen a convertir la ciudad en el León del siglo XXI que todos deseamos.


Marcos Álvarez Diez

19 julio 2019

Propuestas para el León del siglo XXI: ciudad y oportunidades.

Seguro que les ha pasado alguna vez. Visitan una ciudad cercana, de tamaño similar a la de León y cuando regresan a casa tienen la sensación de que llegan al pueblín, con todos los respetos a nuestros queridos pueblos. Un convencimiento interno de que muchas de las potencialidades de la ciudad no se aprovechan adecuadamente y que los leoneses no somos capaces de sacar partido a nuestra ciudad.
Lo primero que me llama la atención cuando regreso a León es la presencia de solares invadidos por la maleza y las malas hierbas. Crea una sensación negativa de la capital incluso antes de adentrarse por sus rincones. Muchas de estas parcelas, además, son municipales. El cerramiento adecuado de todos estos terrenos así como el cuidado interior es obligatorio. En los solares de titularidad municipal podrían buscarse usos temporales hasta que se encontrase la actividad definitiva. Por ejemplo, todo suelo municipal no ocupado podría convertirse en zona verde de forma transitoria.
En los últimos años se ha producido un deterioro progresivo de los pavimentos, baldosas y otros elementos del mobiliario público. Sobre todo en ciertos barrios de la ciudad. El crecimiento de maleza en las aceras, el mal estado de alcorques y los daños producidos por el crecimiento de raíces que destrozan aceras y pavimentos son inherentes a este tipo de espacios pero requieren un mantenimiento continuo y profesional.
En cuanto a la limpieza, un paseo crítico por ciertas calles no soporta el dictamen de cualquier observador. Hay aceras que tienen suciedad acumulada del siglo pasado y no han conocido las barredoras municipales ni esperan su visita.
Todos estos detalles hacen que una ciudad que pretende competir con las de su entorno en calidad de vida no alcance los estándares deseados.
El Camino de Santiago.
León tiene la suerte de ser atravesada por uno de los caminos tradicionales más transitados del Camino de Santiago, el Camino Francés y, además, punto de partida del particular Camino del Salvador. Una caseta de información y algunas de las conchas que hace años se incrustaron en el pavimento del recorrido a través de las calles leonesas son los elementos que los casi 100.000 peregrinos se encuentran a su paso. ¿Estamos convencidos de que se está aprovechando adecuadamente este flujo de caminantes a su paso por nuestra ciudad? 
Instalaciones infrautilizadas
Por otro lado, León cuenta con infraestructuras que son muy poco,o nada, utilizadas a lo largo del año. Se me ocurre, por ejemplo, el Campo Hípico. ¿Cuántas escuelas de equitación utilizan estas instalaciones? ¿Cuántas competiciones tienen lugar al año, además de la tradicional de la Fiestas de San Juan y San Pedro? 
El Teatro Emperador. Enterrado en vida. Un fantástico recinto que bien mantenido y con una programación adecuada podría convertirse en un foco cultural para la ciudad, funcionando de manera coordinada con el Auditorio. ¿No se han dado cuenta que hasta vienen de ciudades vecinas a vendernos sus programaciones de ópera o ciclos de conciertos? 
El Palacio de Congresos podría ocupar varias páginas por si mismo.  Ya no hay remedio. Está construido, al menos en parte. Se han gastado unos millones de euros que quizás se pudieran haber dedicado a otros asuntos. Pero ahora es necesario darle un contenido adecuado. Cada día que permanece cerrado es una nueva derrota para nuestra ciudad.
Son solo algunas de las actuaciones que son urgentes según mi humilde criterio. Medios, personal y tiempo tiene nuestro ayuntamiento para estudiar estas y otras medidas y poner los cimientos para un León del Siglo XXI.


Marcos Álvarez Diez

18 julio 2019

Propuestas para el León del siglo XXI: comunicaciones.

Las tardes de bochorno son proclives a dejar volar la imaginación y elucubrar las posibles mejoras que nuestra ciudad necesita para salir de la senda de desintegración de los últimos años. 
En este afán transitorio de aportar ideas al nuevo equipo de gobierno municipal, o al menos, incentivar un debate sobre las necesidades urgentes de León para frenar la tendencia actual, me asaltan hoy pensamientos alrededor de las comunicaciones, físicas y virtuales, así como a las ventajas competitivas que la posición de nuestra ciudad en la península ibérica podrían potenciarse.
En muchas ocasiones se escucha a políticos y otros agentes sociales argumentar que los problemas demográficos de nuestra ciudad, y de la provincia, y el desmantelamiento del escaso tejido industrial hasta ahora existente, se debe a las distancias entre León y los principales centros productivos de nuestro entorno. 
León se encuentra relativamente cercano a uno de los principales puertos  del norte de la península ibérica y es zona de paso obligado para las mercancías que se mueven entre el centro del país y las comunidades de Galicia y Asturias, y viceversa. La plataforma logística de Torneros, y alguna iniciativa similar, no han logrado fructificar adecuadamente debido, en muchas ocasiones, a trabas administrativas. Varios colectivos de profesionales y de empresarios están luchando desde hace años por estas instalaciones  que pueden favorecer el tránsito de mercancías y bienes así como animar el establecimiento de otras plataformas de iniciativa privada. El ayuntamiento debería unirse de forma clara y contundente a estas iniciativas.
La ciudad está próxima también a importantes focos industriales del Noroeste: Vigo (370 Km), Burgos (180 Km), Palencia (125 Km), Valladolid (140 Km) o la ciudad de Benavente que es un importante centro de distribución (75 Km) y la vecina Asturias que consideramos casi como de casa
León y su entorno más cercano ofrece posibilidades inmejorables para la implantación de industrias complementarias de otras existentes en estas localizaciones. ¿Por qué un suministrador de una planta de fabricación de vehículos debe estar a pocos metros de la factoría principal? A nivel logístico León está al lado de estas otras localizaciones. Solo es necesario que las vías de comunicación sean las adecuadas. La existencia de ferrocarriles de alta velocidad entre estas ubicaciones y la construcción o mejora de autovías ayudarían a reducir la distancia mental que existe entre ellas. 
No se nos puede olvidar que en el ámbito de las actividades ligadas al desarrollo tecnológico de las TIC’s las distancias físicas no existen. Centros de proceso de datos, almacenamientos de seguridad, alojamiento de grandes servidores, empresas de desarrollo de software o de  control de sistemas pueden beneficiarse de políticas de apoyo, facilitando a sus trabajadores un entorno de vida de calidad. El desarrollo de instalaciones de fibra óptica de alta capacidad es vital. La cercanía del INCIBE y el liderazgo conseguido en el sector de la ciberseguridad son ventajas competitivas que se deben aprovechar.
León puede aportar una ciudad con una alta calidad de vida, con acceso a gran cantidad de servicios y sin los inconvenientes de poblaciones más grandes. 
Y para que nuestra ciudad también cuente con un conjunto de vías de comunicación adecuadas es imprescindible: cerrar y reconfigurar de una vez por todas las rondas de circunvalación LE-20  y LE-30 por su cara noroeste, desde la confluencia con la carretera de Asturias hasta la salida hacia La Virgen del Camino, dotando a la capital de un verdadero anillo de circulación exterior; y realizar un estudio urbanístico concreto para reordenar el tráfico en el casco urbano, reorganizando las zonas peatonales y estableciendo vías de paso adecuadas entre los distintos barrios de la capital. 

Marcos Álvarez Diez

17 julio 2019

EL LEÓN DEL SIGLO XXI

Estimado Corregidor de la ciudad de León.
Recién estrenado el nuevo cargo le supongo muy ocupado en conocer los asuntos pendientes heredados del equipo de gobierno saliente así como en la conformación del nuevo gobierno municipal, repartiendo entre los más capacitados la gestión de las distintas áreas de responsabilidad.
No serán ninguna de las dos tareas fáciles, por lo que la intención de este vecino que se asoma a su ventana es la de de recordarle algunos asuntos que condicionan y preocupan la existencia diaria de los ciudadanos de esta ciudad.
Se podría establecer un orden lógico, o una adecuada clasificación de los distintos temas, con el fin de exponer ordenadamente, según un criterio adecuado, las preocupaciones de este leonés, pero las altas temperaturas de este mes de julio y el relajamiento estival solo me permiten trasladar de forma caótica las reflexiones que me asaltan en mis recorridos diarios por la capital.
En mi carrera matutina de hoy por la inmediaciones del nuestro río Bernesga observo como en las inmediaciones de la orilla éste, a la altura de la zona de viviendas unifamiliares del final del barrio de Eras de Renueva, envejece la carcasa de un electrodoméstico que no logro identificar. 
Cualquiera de los cientos de paseantes, corredores, dueños de perros o ciudadanos que mitigan los calores veraniegos por las sombrías del Paseo de Salamanca, la Avenida de Papalaguinda, el Paseo de la Condesa de Sagasta o la Avenida de Los Peregrinos le podrán indicar puntos concretos en los que los residuos, la suciedad, las zonas de vertidos incontrolados, la falta de mantenimiento del mobiliario público o la falta de trabajos de jardinería afean lo que debería ser uno de los ejes vertebradores de nuestra ciudad. El río Bernesga y sus cauces más inmediatos son una oportunidad y no una barrera como muchas veces se considera por algunos. 
Una adecuada gestión de su caudal, la limpieza y mantenimiento adecuados de sus riberas junto con la planificación de puentes, pasarelas y otros pasos, permitirían la realización de varias actividades deportivas, el establecimiento, fijo o temporal, de distintas actividades hosteleras y de ocio, además de dotar a nuestra ciudad de zonas de gran valor ecológico para disfrute de vecinos y visitantes.
Me atrevo a anticipar algunas de las respuestas que asoman a su cabeza en este momento: las dificultades de actuar en cauces públicos debido a las competencias de distintas administraciones; la falta de acuerdo entre distintos especialistas sobre la gestión de la fauna y flora que se instala en el cauce en el tramo urbano; la falta de partidas presupuestarias o de personal especializado en las distintas materias…
Sr. Alcalde: nadie dice que la gestión de una ciudad sea tarea fácil. Pero sí es necesario poner los medios necesarios, convencer a las distintas administraciones competentes o buscar las subvenciona o vías de financiación necesarias para cambiar las dinámicas actuales de nuestra ciudad. 
La tendencia demográfica de este siglo, junto con la sangría de actividades  empresariales e industriales están convirtiendo León en un parque temático en el que celebrar despedidas de soltero. (...cumpliendo así con algunos de los diseños establecidos en unas aberrantes Directrices para la Ordenación del Territorio que algún miembro de la Junta de Castilla y León se atrevió a redactar hace ya algunos años…)
Pongámonos todos manos a la obra para salvar nuestra ciudad de la senda actual de deterioro y desmantelamiento, creando el León del siglo XXI que todos deseariamos.


Marcos Álvarez Diez
En Diario de León...