Lo comparto con vosotros...
VILLA MARÍA
Un pueblo más en el
camino hacia el norte. Un río caudaloso alimentado por los primeros deshielos
de la temporada. Paso tras paso, medio adormilado, la vislumbra de pronto, a
pocos pasos de la iglesia.
La pintura
amarillenta de la fachada de la casa presenta ligeros desconchones y signos de
humedades en las zonas más bajas, junto al jardín que rodea la edificación. La
majestuosa construcción de los años veinte, los felices veinte del pasado
siglo, va perdiendo poco a poco el porte altivo que caracteriza las casas de
indianos del norte del país.
Villa María, 1927.
El cartel situado en el frontal de la nave central del edificio identifica
claramente el año de finalización y su nombre. Épocas de emigración, de idas y
venidas en busca de la fortuna que pocos encontraron y que, en muchas
ocasiones, se materializó en obras como esta.
Los pesos
argentinos, hoy en lucha fratricida con el dólar norteamericano, se
convirtieron en ladrillos, palmeras y espacios de descanso.
Los barrotes
forjados por el tiempo y ahogados por las buganvillas que intentan trepar hacia
zonas más soleadas delimitan el espacio de la finca. Una puerta con la
cerradura inutilizada, auxiliada por una cadena y un candado, hacen pensar al
viajero que la vivienda está vacía.
Se imagina muebles
suntuosos, cortinajes y sedas, cuadros de gran porte sobre chimeneas en las que
crepitan leños humeantes. Seguro que cuenta con una biblioteca, o así se lo
imagina el viajero, en la parte más alta del torreón. Estantes interminables
con las más variadas ediciones de los anales del conocimiento del momento.
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| Villa María. La Pola de Gordón. León. |
No se ven luces en
el interior. Sin embargo, el jardín está extremadamente cuidado. Césped limpio,
arbustos y árboles podados dan muestra de un laborioso trabajo. Hasta se
adivina cierto cariño emanando de las incipientes flores de la primavera tardía
que trae la mañana.
Le cuentan los
vecinos que una descendiente de la familia vive en la zona. No ocupa la casona.
Es demasiado grande. Demasiado recuerdos, quizás, intuye el viajero.
Otro paisano,
animado por la tertulia que se ha ido formando cerca de la iglesia rememora
tiempos de guerra. La comarca protagonizó enfrentamientos cruentos en las
primeras operaciones de la guerra civil. La orografía circundante facilitó las acciones
de la artillería y ambos bandos lucharon encarnizadamente por el control de los
pasos naturales hacia el norte de la península. El frente variaba cada día. Las
batallas y escaramuzas aún forman parte de las historias que los más viejos
cuentan en los filandones del invierno.
También fue utilizado como sede de distintos organismos militares. Comandancia, recuerda otro contertulio. Seguro que el que ahora recuerda con dificultad escuchó a sus mayores relatar historias similares sobre la casa.
El viajero entiende
a la propietaria. Con ella viviendo en la casa había demasiada gente
recorriendo los pasillos de la casa o habría que esperar turno para poder ojear
un viejo tomo de la biblioteca…
Con estos
pensamientos el norte se hace más cercano a cada paso. El viaje sigue su curso.
Marcos Alvarez

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