31 octubre 2006

NUESTRO TEATRO EMPERADOR

Parece ser que nos quedamos sin Teatro. Los actuales propietarios del Teatro-Cine Emperador y los responsables delConsistorio de la ciudad no se ponen de acuerdo.
La falta de dialogo, la posible avaricia de unos y otros, la desidia de muchos permitirá que la ciudad de León pierda uno de sus principales ejes culturales que ha formado parte de la vida de miles de Leoneses y que, hoy por hoy, es el único teatro como tal que queda en la capital Leonesa.
Las colas de las noches de estreno, los particulares carteles pintados a mano, que anuncian semanalmente los estrenos, las incómodas butacas aterciopeladas cuyo encanto apacigua las posibles molestias lumbares…la magia del cine y el teatro dejarán de encandilar los rostros de nuestros niños y mayores si alguien no lo remedia. Los plazos se acaban.
Al final, la cultura, el cine, las posibilidades artísticas del local se verán empañadas por intereses inmobiliarios de toda índole, que son el motor silencioso de todo lo que se mueve en esta ciudad.
Uno añorará el cierre de cortinas anunciando el comienzo del espectáculo; los uniformes de los acomodadores que linterna en mano auxilian a los que gustan de saltarse los títulos de crédito; los paseos hasta el ambigú por aquello de ver y dejarse ver…las localidades de patio, anfiteatro o palco…
Alguien debe tomar rápidas decisiones. León no puede permitirse el lujo de prescindir de nuestro Emperador. No sé si los políticos de turno, si lo propietarios del suelo… y del vuelo, si las fuerzas vivas o somnolientas de la plaza… pero el teatro, la función, debe continuar. AMÉN.
Marcos ÁLVAREZ

30 octubre 2006

La Calandria

Canta la Calandria. La calle, en primavera, se convierte en un auditorio privilegiado donde algunos curiosos detienen su caminar para deleitarse con los cantos, con los trinos de la Calandria que habita en la jaula del tercero.
Mi oficina, ubicada en la citada rúa, parece ubicada en medio de un bosque de nuestras riberas o en un campo de cereal de tierra de campos.
Llevo varios meses ya entrando, saliendo, recorriendo la calle arriba y abajo; charlando con vecinos y clientes sobre las molestias que generan las obras de remodelación de las aceras que ejecutan las brigadas municipales, o sobre la necesidad de tal o cual aparcamiento. Y nunca me había percatado de los maravillosos sonidos del pajarito hasta que un viejo conocido, Hilario, me sacó de la ignorancia alabando los cantos de la simpática avecilla.
Parece que la Calandria abundaba en las zonas rurales al cobijo de trigales y graneros. Sus cantos eran conocidos y apreciados por todos y su silueta diferenciada del resto de las aves que gustan de la compañía del hombre.
Hoy, al igual que otras muchas especies, la Calandra es difícil de encontrar. No somos capaces tampoco de identificar sus cantos ni diferenciarlas de un gorrión común, aunque vengan con cartelito a modo de matrícula. Confundimos hayas con chopos sin inmutarnos y creemos a pies juntillas que el romero es una especia artificial creada mediante síntesis molecular.
Hoy he buscado, en la red - como no - información sobre la Calandria. A esta no la confundo más.

Marcos Álvarez

El camino

He escuchado un comentario radiofónico en uno de los últimos viajes que por razones de trabajo realizo semanalmente a Ponferrada.
El fondo de la locución versaba sobre los diferentes caminos o sendas que, a diario en nuestra vida, tomamos casi sin darnos cuenta. Decisiones transcendentales sobre nuestra vida personal o profesional.
Elegimos un camino u otro intentando vislumbrar el final del mismo. Imaginándonos el final de esa senda. El premio. El destino.
Usamos las herramientas de rentabilidad económica o social para ayudarnos a tomas estas decisiones. Olvidándonos, tal vez, de la característica más relevante de uno u otro camino. Que tenga corazón. Que signifique algo para nosotros; que creamos fírmemente en ese camino, sin importarnos las dificultades que encontremos a cada paso.
Solo de esta forma elegiremos de forma correcta; porque, ninguno de los caminos tiene un destino final. No hay premio ni objetivo. Es el propio camino, su recorrido, la forma en la que lo hagamos, el sentido único de cada senda a elegir.
La vida, nuestra vida, es ese caminar; y cuando dejemos de hacerlo, posiblemente, dejaremos de existir... sin haber llegado a ningún sitio.
Marcos Alvarez Diez

LA CORONA Y LOS SMS...

LA CORONA Y LOS SMS…
Los rumores circulaban por doquier. Rumores de embarazos. Rumores de abortos. La prensa nacional y europea presentaba portadas con las imágenes de la Princesa Leticia desde hacia varias semanas. Todo dentro de los mediaticamente normal. Las famitas reales están acostumbradas a servir de moneda de cambio en periodos de vacas flacas informativas.
Se confirma por fin, mediante comunicado oficial de la Casa Real, que los Príncipes de Asturias están esperando un nuevo retoño.
Pero esta vez no ha sido una misiva con membrete y lacre la que ha comunicado la feliz noticia. No se han servido de la agencia de noticias de rigor para hacer partícipes a todos los periodistas del embarazo de la princesa.
Han utilizado un mensaje de móvil, un SMS, que han enviado a todos los medios de comunicación. ¿Tienen los medios un móvil? ¿O han sido los propios periodistas los receptores del mensaje? Me inclino por esta segunda opción. En este mundo en el que vivimos hemos pasado de llamar por teléfono a los domicilios, a las casas, a comunicarnos directamente con las personas.
La familia real española ha entrado en la era digital y utiliza los medios que la tecnología pone a su alcance para comunicarse con sus súbditos.
Enhorabuena a todos y por todo.
Marcos Álvarez