Solo me deja llevarlo un rato. Espero el momento con ansiedad y al acercarse la hora un ligero cosquilleo recorre mi cuerpo. Son los nervios.
Me gusta mucho conducir el coche nuevo de mi padre; automático, híbrido, deportivo. Cuando llega el momento coloco la señal de conductor Novel y regulo los reglajes del asiento, de los espejos y la altura del volante.
Una vez que mi padre atraviesa la puerta del aparcamiento tomo los mandos y recorro muy despacio los quince metros que nos separan hasta nuestra plaza mientras unas gotas de sudor caen por mis mejillas dibujando curvas sinuosas.
