El montoncito de arena que se está formando a mis pies es la señal inequívoca de que el tiempo pasaba. Hacía un fantástico día. El sol brillaba en lo alto del cielo azul salpicado por nubes blancas esponjosas . La temperatura era muy agradable. Había llegado a la orilla a refrescarme un poco. Me gusta pasear observando a los bañistas imaginando un trocito de sus vidas.
Mientras reconstruía el posible día de un paseante con sombrero de ala ancha me di cuenta de que estaba hundido hasta los tobillos. El montón de arena y agua aumentaba poco a poco. Pronto me cubriría completamente.