10 junio 2020

La noticia (...microrrelato...)


Siempre como nuevos. El limpiabotas de la calle Ancha dejaba los zapatos relucientes como el charol. Por el mismo precio, además, daba buena cuenta de las noticias y rumores del día, llegando, incluso, a opinar sobre los asuntos más trascendentales de la ciudad.
Solía ocupar un lugar estratégico de la rúa desde donde controlaba las principales terrazas de bares y tabernas  a la espera de que algún cliente solicitara sus servicios.

Allí me enteré, hoy al mediodía, con mi pié izquierdo apoyado en la caja de madera tapizada, que mi entierro sería mañana a las cinco de la tarde en la Catedral.


08 junio 2020

Caras y rostros. (...microrrelato...)

Nos han mandado en la escuela que hagamos un dibujo con los maestros de este curso, dice el pequeño Anibal cabizbajo. Es muy difícil, apostilla pidiendo ayuda.
Su madre, dejando sobre la cómoda el libro que hojea, le explica, cariñosa, que los dibujos deberían reflejar características peculiares de los maestros o detalles que permitan identificarlos claramente: una nariz prominente, una gafas redondas, un corte de pelo demasiado moderno…
Anibal, encerrado en su cuarto de estudio, rodeado de papeles, lápices y pinturas de colores se esfuerza durante toda la tarde. Es inútil. 
Solo consigue recordar el color de las mascarillas que cubren los rostros de sus profesores.

06 junio 2020

Viajes perdidos (MIcrorrelato)

¿El abuelo ya no viene a vernos? - preguntó Rodrigo.
Su madre no contestó. Estaba ensimismada intentando cuadrar los horarios de la familia en su agenda electrónica.
El abuelo solía acercarse muchas tardes para jugar con Rodrigo y su hermana Celia. Aprovechaba para llevar a casa de sus hijos los frutos de la huerta que ocupaba sus mañanas desde la jubilación.
¿Ya no coge el tren abuelito? - insistía Rodrigo - Yo quiero montar otra vez en el tren.
Desde que se se suspendió el servicio del hullero, el tren de la Robla como les gustaba llamarlo, era más difícil bajar a la ciudad cada mañana. Al abuelo le gustaba poco conducir.
Rodrigo no podía comprender por qué ya no funcionaba aquel tren, con sus coquetas estaciones, gorras encarnadas, silbatos y banderas, que le acercaba a su abuelo de vez en cuando.
Quizás no lo entendía porque era un niño, como repetía su madre.

01 junio 2020

INTERÉS REPENTINO. (microrrelato)

No paran de preguntar por mi.
Todos los días, en los lugares más insospechados, personajes de lo más variopinto se acercan a familiares y amigos interesándose por mi. Unos quieren felicitarme por mi suerte en el último sorteo; otros se alegran por el buen estado de salud; aquellos me envían recuerdos y saludos afectuosos. Yo veo, desde lejos, como mis padres y hermanos, mis hijos o amigos comienzan a esquivar a las personas que se acercan con ánimo interpelador. Cambios de acera apresurados, quiebros repentinos o entradas apresuradas en comercios delatan las maniobras de evasión.
Divertido y escondido entre las nubes no pierdo detalle.