No paran de preguntar por mi.
Todos los días, en los lugares más insospechados, personajes de lo más variopinto se acercan a familiares y amigos interesándose por mi. Unos quieren felicitarme por mi suerte en el último sorteo; otros se alegran por el buen estado de salud; aquellos me envían recuerdos y saludos afectuosos. Yo veo, desde lejos, como mis padres y hermanos, mis hijos o amigos comienzan a esquivar a las personas que se acercan con ánimo interpelador. Cambios de acera apresurados, quiebros repentinos o entradas apresuradas en comercios delatan las maniobras de evasión.
Divertido y escondido entre las nubes no pierdo detalle.
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