22 mayo 2020

Desde la escuela (microrrelato...)


Recuerdo vagamente cómo me afectaban las elecciones de delegado en mis tiempos de la E.G.B. 
Se abría el proceso mediante el rimbombante anuncio de la Señorita, que así llamábamos entonces a nuestra maestra. Nos explicaba cuidadosamente el proceso, la finalidad del mismo y las tareas y responsabilidades del alumno elegido. 
Se establecían los plazos pertinentes para la presentación de candidaturas, la campaña electoral e, incluso, se preparaban mítines y se elaboraba material propagandístico de los distintos candidatos.
Siempre me despertó un cierto espíritu político. Preparaba un programa electoral con propuestas para mejorar la convivencia en el aula y conseguir mejoras para mis compañeros. Explicaba con dedicación mis ideas, advirtiéndoles de la importancia de tener el delegado adecuado. Preparaba, además, algún que otro regalito para los chicos más afines a la candidatura.
Todo era inútil. Cada año era elegido el más popular, el alumno que más molestaba en clase, el protagonista de todas las gamberradas del día a día. El menos preparado para el cargo.


Casi, casi como en la actualidad. ¿Quién elige a nuestros Gobernantes? No hemos aprendido demasiado desde nuestros días de colegio…




2 comentarios:

  1. Lamentablemente Marcos, el proceso democrático de entonces no difiere del de ahora...presentar candidaturas dentro de la idoneidad o los intereses de la agrupación (partido, lobby...​) que lo apoya y del cual se vale, para alcanzar esos estamentos de poder, desde los cuales no generar un clima de concordia, equilibrio en las formas y distribución de justicia y bienestar general, sino que estará condicionado por los avalistas de turno, acomodaticios y faltos de escrúpulos...
    Un abrazo

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