Por si me pasa algo, le dijo mientras le entregaba un sobre cerrado con su inicial.
No tenía idea alguna del contenido. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien le había entregado una carta en mano. En tiempos de correos electrónicos y redes sociales parecía un arcaismo innecesario. Pero en su interior sintió cierta curiosidad por el contenido de la misiva. Debía ser algo importante pues se lo había entregado con mucha solemnidad.
Sin poder llegar a casa comenzó a abrir la carta nerviosa. Al desplegar la hoja del interior solo encontró el blanco del papel verjurado, una historia por escribir.