20 octubre 2014

Leyendo a gentes coherentes



20 de octubre de 2014.
Leyendo a gentes coherentes.
Son las mañanas de los domingos propicias para lecturas pausadas de la prensa dominical al ritmo impuesto por un desayuno lento y sosegado.
Este fin de semana junto a la columna semanal  en La Nueva Crónica de Julio Llamazares – a quien por cierto, descubrí disfrutando de las tascas locales y del solecito de octubre durante el fin de semana- encuentro la reflexión atinada de un viejo conocido, Ángel Suarez Corrons, con el que compartí en nuestros años de estudiantes universitarios mesa y mantel en la revista universitaria campus; él escribía de cine y yo intentaba hacer un poco de todo…
Reflexiona Ángel en su columna, entre otros asuntos, sobre el día de la Hispanidad. Celebrado sin mucho entusiasmo en nuestro País, como con vergüenza, mientras en lugares remotos, como Estados Unidos de América se celebra sin complejos y por todo lo alto, aun no siendo una festividad compartida por todos sus habitantes.
No nos ponemos los españolitos ni siquiera de acuerdo en trasladar la festividad, que este año coincidía en domingo, a otro día de la semana. Así en ciertas Comunidades Autónomas se celebró el lunes mientras que en otras no se trasladó a ninguna otra fecha.
Aprovecha la coyuntura el amigo Suarez Corrons para extrañarse de la incoherencia de nuestros actos lingüísticos. Los hispanohablantes de la península ibérica decimos Nueva York, Estados Unidos de América o Nueva Orleans, pero no se nos permite – repasen los libros de texto de sus hijos o nietos- decir Lérida, La Coruña o Gerona.
Una columna de opinión llena de sentido común que suscribo completamente.  ¿Es malo celebrar el día de la Fiesta Nacional con júbilo y alegría? ¿No es posible ponerse de acuerdo en celebrar algo todos juntos y al mismo tiempo? ¿Por qué no es posible utilizar correctamente nuestro idioma sin miedos a ofender a  usuarios de otras lenguas o sin atender a posibles sensibilidades de sexos mal entendidos?

Un abrazo Ángel.