03 junio 2025

ANTES DE TIEMPO (Microrrelato)

 


Jugó a dibujar figuras de humo, hipnotizado, mientras observaba las llamas de vivos colores crepitando en el caldero de metal. 

El curso estaba llegando a su fin y era hora de deshacerse de aquellos apuntes que había elaborado y estudiado durante todo el bachillerato. Cientos de hojas repletas de datos, fórmulas, ejercicios y resúmenes. El resultado de innumerables horas de trabajo bajo el flexo de luz fría de su escritorio. 

Junio anunciaba la llegada del verano y el fin de las clases. No quería volver a ver aquellas carpetas y cuadernos nunca más.

De repente le asaltó un pensamiento desestabilizador. ¿Aprobaría todas las asignaturas?    


10 febrero 2025

CAÍDA LIBRE (Microrrelato)


Le dio la idea de embadurnar con aceite los escalones y le pareció bien. Llevaban tiempo intentando vengarse del vecino ruidoso y no encontraban la fórmula adecuada. La ocurrencia de su compañero de piso podía servir. 

El inquilino del quinto, que se pasaba el día tocando el piano, además de otros varios instrumentos, no solía utilizar el ascensor. Una caída podría paralizar los ensayos durante una buena temporada. 

Lo que no tuvieron en cuenta fue la reparación del ascensor. Justo en el momento en que el músico rodaba escaleras abajo, la puerta abierta del aparato le permitió colarse hacia el hueco del elevador. Nadie se fijó en sus suelas grasientas.

31 enero 2025

DAÑOS COLATERALES. (Microrrelato)

Me esparce crema solar por el cogote siempre que estamos en la playa. Elige el mejor sitio del arenal, a la distancia adecuada entre el chiringuito y la orilla del mar, a la vez que coloca estratégicamente la sombrilla, las sillas, la nevera portátil y el resto de los bártulos.

De repente, la sombra alargada de unas piernas bronceadas dirigen mi mirada hacia un escultural cuerpo femenino que pasea por la arena. De forma inmediata, una colleja seca, sonora y potente casi me deja sin sentido.

Mañana seguro que me quemo con el sol.


20 enero 2025

Ergonomía del siglo XXI (Microrrelato)

Desde entonces, no encontramos mano de obra.
Habíamos seguido las indicaciones de las autoridades laborales para la contratación de una cuadrilla de trabajadores para  la vendimia. La cosecha se preveía excelente. Los apartamentos para los vendimiadores y sus zonas comunes parecían alojamientos turísticos de primer nivel. Los servicios de comedor estaban apalabrados y hasta se habían programado actividades culturales especiales en el pueblo. 
Al finalizar la primera jornada el representante de los labradores se acercó a la oficina para comunicar que al día siguiente abandonaban el trabajo y daban por resuelto el contrato. Al preguntarle la razón, nos contestó: ¡Hay piedras; la viña está llena de piedras!