Prefiero las ratas. - dijo con voz firme el protagonista de la película acompañado de una épica melodía. (Aunque su rostro reflejaba alguna que otra duda al respecto...)
Sin preámbulo alguno se adentró por el interior de la segunda galería subterránea repleta de esos seres nauseabundos, chillones y desafiantes, camino de la siguiente aventura.
Comprendí perfectamente la decisión.
Aunque me estaban picando horriblemente las piernas, mientras las agitaba inconscientemente sentado en la butaca del cine de mi barrio pensando en los odiosos roedores, la otra alternativa me parecía más repugnante todavía.
No puedo soportar la mera presencia de las cucarachas.