27 octubre 2013

Microrrelato.

"Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión."
Un silencio pegajoso invadía la nave envolviendo a los pasajeros que parecían sumidos en un alcohólico letargo. Sólo unos pocos, los situados en los asientos màs cercanos a las alas, se percataron de que los motores habían dejado de emitir sus feroces rugidos.
Algunos bolsos de mano, junto con dos pares de zapatos, comenzaron a flotar ante los ojos incrédulos de los viajeros. El avión seguía un rumbo preciso. Ascendente y continuado. Mientras, la luz se hacía cada vez más intensa, pero también menos molesta.
La puerta de cabina se abrió; no había pilotos al mando de la aeronave.

04 junio 2013

Planificación de Protección Civil en Grandes Concentraciones Humanas

Se ha celebrado en la Universidad de León, organizado por la Escuela Nacional de Protección Civil y la Subdelegación del Gobierno de León, la jornada sobre el marco normativo y la planificación de protección civil en grandes concentraciones humanas.
Con un apretado cronograma, como suele ser habitual en este tipo de eventos, se dio un repaso a los actos de pública concurrencia y sus repercusiones penales y civiles, con el profesor Miguel Díaz y García Conlledo; los Planes de Autoprotección y planes de seguridad en los actos de pública concurrencia, con la Jefe del Servicio de Protección ciudadana de la Junta de Castilla y León Esperanza Garrido del Amo; Stela Hernández, Jefe del Servicio de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, reflexionó sobre las Autorizaciones administrativas según la Ley de espectáculos públicos de Castilla y León, y, José Carlos Baeza, Subdirector Adjunto de Planes, Operaciones y Emergencias nos mostró las particularidades y detalles de la Operación Paso del Estrecho 2013.
En la jornada de tarde miembros de la Asociación Nacional de Especialistas Profesionales en Protección Civil y Emergencias mostraron los problemas de coordinación entre los servicios y administraciones en una operación de emergencia – José María Pino-, y se repasaron ejemplos concretos de despliegues como Las Justas Medievales de Hospital de Órbigo – Ángel Sánchez Sacristán - , y el Plan de Autoprotección del Ayuntamiento de La Coruña para las fiestas de San Juan con María José Rodríguez Sanjurjo.
De todo lo comentado sería bueno desgajar, sin ánimo de exhaustividad, algunas conclusiones a modo de resumen:
  • En el ámbito de la seguridad, la prevención y las emergencias es vital conocer las competencias y obligaciones de cada uno de los agentes implicados para no incurrir en posibles responsabilidades penales o reparadoras, tanto por conductas activas como por omisión de las mismas.
  • Se celebran a diario multitud de actos públicos en los que bien por sus características intrínsecas, bien por la afluencia de personas, bien por condiciones extrínsecas precisan la redacción de un Plan de Autoprotección o Plan de Seguridad y Emergencias que permita una adecuada evaluación de los riesgos y una cuidada planificación de las medidas de prevención y seguridad.
  • La Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de Castilla y León recoge una serie de obligaciones para los organizadores de este tipo de actividades, entre las que, en función del tipo y magnitud del evento, puede incluir la redacción de Planes de Autoprotección que deben ser incluidos en la documentación previa necesaria para la licencia o autorización administrativa y redactados por técnico competente.
  • Las entidades locales, muchas veces con pocos medios y mucha ilusión, tiene la obligación moral de velar por la seguridad de los eventos que organicen, aunque en muchas ocasiones no estén obligadas por una normativa especifica.

14 marzo 2013

Museo Naval

Quien más, quien menos ha visitado en varias ocasiones museos de todo tipo y condición. Museos grandes y de prestigio con obras de referencia obligada y pequeños museos  de temática inverosímil encontrados por azar en las páginas de alguna guía turística de lance. Museos de artes, de ciencias naturales o tecnología, y hasta museos del traje o de miniaturas invisibles.
Uno de los que no me atrevo a encasillar sin temor a equivocarme es el Museo Naval, situado en un magnífico edificio en el Paseo del Prado de Madrid  compartido con la sede del Cuartel General de la Armada, construcción de gran empaque con detalles de sabor marinero.
En sus salas, pasillos y patios se pueden observar desde maquetas espléndidas de navíos  y buques de todas las épocas, instrumentos de navegación y cartografía, armas de filo y de fuego de todo tipo hasta documentos  históricos o mobiliario de época, recreaciones de estancias y camaretas navales pasando por la joya de la corona, la carta universal de don Juan de la Cosa, de 1500,  en la que se representa el continente americano con los principales descubrimientos geográficos realizados entre 1492 y 1500 para su conocimiento por los Reyes Católicos.
Pero quizás, lo más entrañable y peculiar sea uno de los guías del museo; voluntarios, según creo, que dedican su tiempo y sus conocimientos a mostrar los secretos de cada sala.
Cabellos blancos, corbata perfecta y aires de marinero en tierra curtido en las batallas de la vida diaria identificaban al caballero que acompañó a mi grupo a través del recorrido museístico.
Pronto advertimos que nuestro cicerone no solo nos guiaría a través de los tesoros de las salas temáticas, incidiendo en ésta o aquella maqueta o en el detalle de una daga de mano izquierda.
Ante cualquier detalle, situaba al neófito en el ambiente de la época, advirtiendo de las diferencias en la concepción de lo justo  e injusto a través de los siglos o de las distintas costumbres de la época; la conveniencia de las velas latinas para la maniobra en el Mediterráneo frente a las velas de corte cuadrado – más adecuadas para la navegación en el Atlántico – o la importancia de bombear agua podrida de la sentina ya que hacia presuponer que no existían vías de agua en el casco del buque …” sentina podrida, navegación segura”.
Las grandes hazañas de nuestros marinos frente a los “borrachizos” británicos;  los gestos de heroísmo de algunos oficiales dirigiendo la batalla después de haber perdido una pierna  y haber metido el muñón en un tonel de serrín hasta caer desangrado…o la vieja leyenda de la muerte de Nelson y su viaje hasta las Islas de la Gran Bretaña sumergido en algún bebedizo alcohólico,  que, según las malas lenguas – sin duda-, llegó seco a destino  después de que los marineros ingleses se bebieran el licor  a través de improvisadas pajitas cocteleras, eran desgranadas con entusiasmo por nuestro caballero andante.
Tardamos algo más que el resto de los grupos guiados, sin duda. Varios nos adelantaron en su recorrido a través de las salas. Pero estoy seguro de que los que de verdad disfrutamos como niños, imaginándonos entre los abordajes de piratas y corsarios, y,  hasta nos mareamos con los vapores de la pólvora de los combates de nuestra Armada, fuimos nosotros.
Gracias amigo desconocido por hacernos pasar un fantástico domingo, conociendo nuestra historia, muchas veces escondida y muchas más no entendida, a la vera de la Armada Española. Volveremos a vernos en la cubierta de alguna Goleta bien pertrechada para el combate a la espera de mejores vientos, nunca de mejor compañía.  
Marcos Álvarez