10 mayo 2016

Decálogo para las próximas elecciones...

Las elecciones generales amenazan de nuevo al ciudadano, que después de cuatro meses de incertidumbres, amenazas, requiebros y desenlaces no sabe ni a quién ni porqué votar.
Los partidos políticos, todos, los de izquierdas y los de derechas, si aun sirve esta clasificación, los nuevos y los veteranos, los conservadores, los liberales y los socialdemócratas, y hasta los comunistas y los asamblearios con tintes anarquistas han perdido la capacidad de ofrecer al vecino, al ciudadano, al votante disciplinado, alternativas de gobierno creíbles.
Se han cometido muchos dislates. Unos han aprovechado las posiciones de privilegio para garantizar el sustento actual y el de varias generaciones de herederos; otros han financiado los partidos, las asociaciones, los cortijos particulares con fondos destinados a otros menesteres; los de antes entendieron que tenían derecho a prebendas y los de después acataron las normas ya establecidas de antemano; los históricos no supieron adaptarse a los nuevos tiempos y los que han llegado en los últimos tiempos utilizan tácticas que parecían ya trasnochadas.
¿Voto? ¿No voto? ¿Voto en blanco? Y si voto, ¿a quién votar? ¿Debe prevalecer la experiencia y la capacidad de gestión? ¿Son más importantes las ideas nuevas, o no tan nuevas? ¿Los nuevos merecen la confianza por el hecho de serlo? ¿Quién debe gobernar y velar por los intereses de España?
Estoy seguro de que hay una gran cantidad de personas que van a dar su confianza al mismo partido que lo han hecho siempre. Lícito. Otros muchos no tendrán claro a quién votar pero sí a quien no votar. Lícito también. El voto es siempre adecuado y correcto.
Si realizamos una pequeña reflexión en la que analicemos los asuntos verdaderamente importantes que afectan al gobierno de una nación, ¿encontraremos un representante adecuado?


El decálogo que creo aglutina los principios que considero importantes es el siguiente.
  1. El individuo, el ciudadano, es el protagonista principal de su propia existencia. Tendrá la capacidad y el derecho a organizar su existencia de forma libre e independiente. Todos tienen los mismos derechos y obligaciones, independientemente de su sexo, lugar de residencia o credo.
  2. El Estado debe garantizar el sistema de libertades, permitiendo que el ciudadano desarrolle sus capacidades e intereses. Debe regular pero no establecer barreras; establecer cauces de participación pero no limitar usos y costumbres, promulgando las mínimas leyes posibles para establecer un marco claro y posible.
  3. Los Españoles tienen derecho a disponer de un sistema educativo que garantice la formación de todos. El estado debe proveer un sistema de educación público, y permitir el desarrollo adecuado de sistemas privados para aquellos que así lo deseen, en un clima de igualdad y competencia.
  4. Los Españoles tienen derecho a ser atendidos en un sistema sanitario público, sufragado por todos los ciudadanos.
  5. Se debe garantizar el libre establecimiento de actividades empresariales, cumpliendo las normativas necesarias. Las relaciones laborales entre empleadores y empleados serán pactadas por ambas partes.
  6. El actual sistema de pensiones no es viable a corto plazo. El sistema de reparto debe ser sustituido de forma progresiva por un sistema de capitalización individual o colectivo, permitiendo a las empresas, a los colectivos profesionales y asociaciones gremiales la organización y gestión de estos fondos.
  7. Los trabajadores públicos deben tener los mismos derechos que los trabajadores de empresas privadas. No tienen sentido los puestos de trabajo vitalicios, que destruyen la iniciativa de los trabajadores y  minan los principios básicos de la competencia y el mérito.
  8. Las empresas públicas, que deben ser las menos posible, las que presten servicios esenciales o estratégicos, deben ser dirigidas y gestionadas por personal cualificado, elegido en procesos que valoren la experiencia, la formación y la capacidad del individuo. (No se ha demostrado que el militar en determinado partido político sea un mérito a considerar…)
  9. Se deben establecer mecanismos adecuados para fomentar la adquisición y consumo de bienes de origen nacional. Los productos importados deben contar con las mismas garantías de calidad que los propios y ser producidos con las mismas condiciones de protección de los trabajadores, cuidado del medioambiente y idoneidad de las materias primas.
  10. España, con su sistema de Monarquía parlamentaria, división de poderes claro, elección de representantes por sufragio universal debe ser solidario, como lo son sus ciudadanos, con los países del entorno. Es necesaria la colaboración con países amigos para la mejor gobernanza de nuestro planeta, el mantenimiento de las condiciones actuales de bienestar para alcanzar un sistema medioambientalmente sostenible.


No sé si están todos los que debieran estar. Pero todos los que están son. O, quizás, en una nueva reflexión encuentre otros más importantes…seguro.
De momento, si alguno de los elegibles en las próximas elecciones de junio comulga con estos que vaya enviando la papeleta oportuna.

03 mayo 2016

Tiempo de vencejos

La primavera parece haberse instalado en las tierras del viejo Reino Leonés, y con los nuevos aires, las temperaturas más livianas y los albores estivales llegan los vecinos más alborotadores de nuestras cornisas. Ya están aquí los vencejos.

A primera hora de la mañana, cuando el frescor de la noche aún permite echar de menos una prenda de abrigo más contundente, o al atardecer, mientras el sol busca acomodo en el ensangrentado poniente, los vencejos descienden de las alturas en las que dormitan durante la noche y se afanan en anunciar con alegría y alboroto que el mes de mayo ya está aquí.

Es necesario, a veces, buscar zonas silenciosas de la ciudad para poder escuchar en toda su intensidad los chillidos, aullidos y gritos con que se saludan y divierten.  La misteriosa calle de la Hoz, la Plaza de Santo Martino, las cercanías de los muros de la antigua cárcel o las escalinatas del Archivo Provincial, se prestan a un paseo tranquilo, a una observación pausada, en la que los impávidos voladores nos deleiten con sus piruetas, los vuelos rasantes y las figuras aerodinámicamente imposibles.

Nos acompañarán hasta que los primeros fríos les hagan recordar tierras más cálidas, les rememoren los vuelos sobre las sabanas africanas o los grandes lagos. Paisajes diferentes, vecinos distintos, pero los mismos trinos y la misma algarabía que volverán a despertarnos en las luminosas mañanas de la próxima primavera.