03 mayo 2016

Tiempo de vencejos

La primavera parece haberse instalado en las tierras del viejo Reino Leonés, y con los nuevos aires, las temperaturas más livianas y los albores estivales llegan los vecinos más alborotadores de nuestras cornisas. Ya están aquí los vencejos.

A primera hora de la mañana, cuando el frescor de la noche aún permite echar de menos una prenda de abrigo más contundente, o al atardecer, mientras el sol busca acomodo en el ensangrentado poniente, los vencejos descienden de las alturas en las que dormitan durante la noche y se afanan en anunciar con alegría y alboroto que el mes de mayo ya está aquí.

Es necesario, a veces, buscar zonas silenciosas de la ciudad para poder escuchar en toda su intensidad los chillidos, aullidos y gritos con que se saludan y divierten.  La misteriosa calle de la Hoz, la Plaza de Santo Martino, las cercanías de los muros de la antigua cárcel o las escalinatas del Archivo Provincial, se prestan a un paseo tranquilo, a una observación pausada, en la que los impávidos voladores nos deleiten con sus piruetas, los vuelos rasantes y las figuras aerodinámicamente imposibles.

Nos acompañarán hasta que los primeros fríos les hagan recordar tierras más cálidas, les rememoren los vuelos sobre las sabanas africanas o los grandes lagos. Paisajes diferentes, vecinos distintos, pero los mismos trinos y la misma algarabía que volverán a despertarnos en las luminosas mañanas de la próxima primavera.

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