18 marzo 2016

Viernes de Dolores

Puerta Moneda, esa calle de poetas, ministros y usureros, entrada del viejo León peregrino, encauza los pasos del caminante hasta la Iglesia del Mercado, portento, aunque humilde, de arquitectura religiosa donde el románico, el gótico y hasta el renacentista se funden en parches, pliegues y esculturas, que cobija en su interior la imagen reverenciada de la Virgen del Camino La Vieja o del Mercado.
La Iglesia del Mercado, abierta por todos sus poros a la esencia de la ciudad vieja, a conventos silenciosos y a plazas de fiesta y jolgorio parroquiano, se prepara cada viernes de Dolores para dar la salida a la Virgen más popular, a la devoción más urbana de la capital del antiguo Reino. La Virgen del Camino, la Morenica, la Antigua, la Virgen del Mercado, que de muchas maneras es conocida la Señora que en ella habita, se pasea cada viernes previo al Domingo de Ramos por calles y plazueletas leonesas para inaugurar la semana más santa del año, para preparar la llegada de la Pascua y rememorar los últimos pasos de su hijo, el Nazareno.
Rodeada de sus fieles, de los vecinos más cercanos, de las gentes que habitan el intramuros leonés, o de peregrinos de otras tierras que acuden a su llamada  cada año, a hombros de los hijos del barrio, pasea a ritmo quedo, acompañada de los sones de la banda y alumbrada por los resplandores de cientos de velas, cirios y bujias dejando su deconsuelo y su dolor por los empedrados de la vieja ciudad.
Salves susurradas en alguna esquina y oraciones ante cristos permiten un descanso fugaz en su camino.
Y mientras, los leoneses, lloran ante su Virgen, ante la madre que también solloza por su hijos. Herreros, Escurial, Cuesta de las Carbajalas; Ancha, San Marcelo, la Rua, esperan el cortejo, la procesión. Hoy a cara descubierta. La verdad gana la partida. La Semana Santa de León comienza.



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