ENTRE
LAS NUBES.
“Pero
nunca, sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba”
La idea rondaba en mi cabeza. Las
gentes de aquel pueblecito costero no paseaban por sus calles, no
saludaban a sus vecinos y forasteros.
Deambulaban altivamente por sus calles
y plazas, con la cabeza alta, y pose adusta. Una mezcla de rápido
movimiento de cabeza, sin dejar de mirar al cielo, y un sonido corto
y chillón eran utilizados a modo de saludo cortés.
Al verlos, instintivamente, enderecé
mi espalda, alinee los hombros y dirigí la mirada hacia lo alto. Al
siguiente lugareño le correspondí con entrecortado giro de cuello y
sonido gutural. Las miradas se cruzaron entre las nubes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario