09 diciembre 2015

Debates, discursos y campaña electoral.

El próximo día veinte de diciembre los ciudadanos cumpliremos con nuestra tarea de elegir los representantes de entre los que se formará el gobierno de España para los próximos cuatro años.
Llevamos ya varios días plagados de discursos, mensajes y debates. 
En esta campaña los debates se han convertido en un fin y no en un medio para comparar los programas electorales de los distintos partidos. El objetivo parece que es el debate. ¿Quién debate mejor? ¿Quién es capaz de lanzar más mensajes en menos tiempo? ¿Quién acusa a más contrincantes, o quién se defiende mejor de los ataques contrarios?
En estas estamos. El otro día escuchaba en un programa radiofónico un pequeño fragmento de uno de los mensajes lanzados por Pablo Iglesias a ritmo de rap. Es muy instructivo fijarse en la forma del discurso. Un poco menos es analizar el contenido. La cadencia de las palabras y las frases; el ritmo de sonidos y pausas; la repetición de palabras y giros. Todo estudiado al milímetro.
Si uno se toma de molestia de indagar en la formación de los líderes de los llamados nuevos partidos se verá como la mayoría se han formado en la creación de mensajes y en su propagación; es decir, en propaganda. 
Uno, Albert Rivera, ha sido campeón universitario de debate. Otros, Errejón e Iglesias, se han especializado en la capacidad de un discurso elaborado para la agitación de las masas (Véanse sus tesis doctorales: Errejón. Iglesias.)
¿Nos estamos dejando convencer por campañas elaboradas en base al adoctrinamiento de las masas en vez de fijarnos en propuestas concretas y realizables para afrontar problemas sociales?
¿Estamos dando más importancia a la forma que al contenido de los mensajes?



No hay comentarios:

Publicar un comentario