La prensa de los últimos días nos acorrala diariamente con encuestas, vaticinios y avances sobre los posibles resultados de las próximas elecciones municipales y autonómicas.
En la provincia de León, y en su ayuntamiento, aparecen en los resultados formaciones políticas o agrupaciones de electores de nuevo cuño con intenciones de voto muy respetables.
Ya he manifestado en alguna ocasión que sería deseable elegir a los mejores para encomendarles la gestión de nuestras instituciones. Por eso me llama poderosamente la atención que bajo la marca de podemos, y de otras franquicias similares, se arremoline un 18,2% de los votos para las Cortes de Castilla y León emitidos en la provincia leonesa, según datos de La Nueva Crónica de 29 de marzo.
Me sorprende que muchos de mis conciudadanos opten por ciudadanos completamente desconocidos, sin trayectoria política o profesional, ambas igual de válidas, para asumir el difícil reto de cambiar nuestra sociedad, o de simplemente mejorarla!
¿Qué méritos presentan estos candidatos? ¿Cuál es su programa o sus intenciones? ¿A qué se comprometen con el resto de vecinos, además de a convocar plenos en cafeterías o foros virtuales de discusión?
Sigo esperando debates reales sobre la situación de nuestra ciudad, de la provincia y de la comunidad que nos encorseta. Tengo esperanza en encontrar ciudadanos que merezcan la confianza y el apoyo para afrontar retos concretos.
Los días pasan, las candidaturas se van conformando y solo soy capaz de encontrar algunos focos aislados de ilusión en personas concretas diseminadas por un mar de siglas cada vez mas confuso.
Solo queda la esperanza.
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