01 marzo 2021

TENÍA QUE HACERLO (Microrrelato)

Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca.

Todo el verano luchando por colocar la toalla lo más cerca de su rincón preferido del solárium. Horas de gimnasio intentando reducir unos centímetros mi barriga cervecera y poder competir con los chicos más atléticos del club. Decenas de encuentros casuales, milimétricamente planificados, en la entrada del restaurante o de cafetería, en la cola del puesto de helados o en el acceso de vestuarios. Demasiado trabajo para que aquel socorrista fuera el salvador de mi Dulcinea de ese verano cuando le dio un mareo en la piscina.

Tuve que tirarme en su auxilio, aunque aún no había aprendido a nadar.


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