23 octubre 2017

Fascismos del siglo XXI y Cataluña.


Leo en La Nueva Crónica a Ignacio Fernandez Herrero en su columna semanal analizar el término Nación. Me interesa particularmente una de las frases introductorias en la que mantiene que dos de los componentes básicos del fascismo son la simplicidad y la propaganda.
La estrategia de los independentistas catalanes se adapta perfectamente a estas dos premisas.


Las frases difundidas por los distintos movimientos y asociaciones, estratégicamente dirigidas por ciertas pseudo asociaciones soberanistas, se caracterizan por ser simples, claras y fácilmente transmisibles en distintos medios tradicionales y redes sociales. El manido “España nos roba”,  “Democracia si” o el “Voltarem” han conseguido extenderse como la pólvora. Y hay que reconocer que han sido muy útiles al movimiento secesionista. Son frases rotundas, con las que  cualquier ciudadano de bien estaría de acuerdo por sí mismas, exceptuando la relativa al robo.


La asociación establecida entre  el voto y la democracia también ha sido hábilmente tergiversada. Sí es cierto que en un régimen democrático se establecen sistemas de votación para consultar ciertos aspectos con la ciudadanía así como para la elección de ciertas autoridades, pero no la mera existencia de una consulta significa que lo que se dirima en la misma sea legal o democrático. Además las afirmaciones esgrimidas son difíciles de contestar con una estrategia similar. Es complicado encontrar esas frases simples y directas que puedan desmontar las mentiras lanzadas a la opinión pública.


La estrategia de comunicación ha contado con una vertiente propagandista clara. Se han utilizado los medios de comunicación públicos dirigidos por las autoridades de la Generalidad de Cataluña para ir lanzando hábilmente los distintos mensajes. Ha existido un aleccionamiento programado, asistido en muchas ocasiones por el sistema de educación público.  Y, como guinda, se ha contado con la colaboración de ciertos personajes de relevancia internacional, generalmente deportistas, en activo o no, que han utilizado sus cuentas de redes sociales para apoyar de forma decidida las acciones secesionistas de los dirigentes soberanistas.


Todo con una estrategia claramente definida, basada en sistemas de mensajería inteligente utilizando los últimos análisis de “big data” que no han sido contestados de forma eficiente por el Gobierno de España y, en general, por el Estado.

Los fascismos del siglo XXI siguen utilizando las mismas herramientas que hace un centenar de años pero apoyadas en los últimos sistemas de transmisión de información y marketing.

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