Voy a contarles un cuento. Érase una vez un papón, como gusta que les llamen a los hermanos de las cofradías de Semana Santa en León, que entre sus deseos más profundos se encontrada el de celebrar la ceremonia religiosa de su matrimonio a los pies de la imagen del Nazareno en la iglesia de Santa Nonia de León.
Con mucha antelación el papón previsor había reservado el día y la hora elegidas para tan solemne ocasión en la citada iglesia donde se custodia la imagen del Cristo coronado de espinas. De la misma forma fue preparando el banquete para los invitados a la ceremonia, las invitaciones de boda, los adornos florales de la iglesia, etc... con la intención de que ningún detalle escapara a su atención.
Todos los que se han casado alguna vez saben que estos menesteres necesitan de muchas visitas, entrevistas y gestiones para lograr que en ese día especial todo esté bajo control. De ahí la actitud previsora del papón, que aconsejado seguramente por algún buen amigo o por sus familiares, iba atando todos los cabos para emprender tan ansiado viaje.
Pues bien. Da la casualidad, fatal casualidad, que al día siguiente del elegido para el enlace toma posesión de su cargo el futuro Abad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Y por qué fatal casualidad se preguntarán ustedes... Fatal y maldita casualidad porque el papón previsor no va a poder casarse bajo la mirada de su Nazareno porque es posible que la ceremonia del matrimonio ensucie la iglesia de Santa Nonia y desluzca el importante acto de cambio de varas, o porque no va a dar tiempo de colocar y adornar la iglesia para tamaño acontecimiento, o porque no les da la Santa (por lo de cofrades) gana a los señores seises de las dos cofradías ( la ya citada junto con la de Nuestra Señora de Las Angustias y Soledad) que comparten la titularidad de la iglesia de que un hermano, como ellos, celebre su matrimonio donde siempre soñó. (y reservó).
Y para más INRI, y perdón por el juego de palabras, se lo comunican casi seis meses después de haber reservado , y hasta pagado, la iglesia para celebrar su boda.
Esto que les he contado no es cuento pero, ¿ a que lo parece?.
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