Mañana podrá comprarle sus malditos cuadernos. Solo los venden en una librería al otro lado de la ciudad. Los más caros. Dice el librero que son los mejores.
No sabemos qué escribe en esas páginas entrecosidas entre tapas forradas de cuero negro. Pero parece importante. Lo hace con parsimonia y delicadeza. Dedica muchas horas a escribir lo que sea que escribe.
Guarda los cuadernos en el único cajón con llave que tiene en su cuarto. Como si fuera un tesoro.
Nos costó mucho trabajo forzar la cerradura y coger los cuadernos viejos para venderlos al peso. Su padre no encontró otra forma de reunir el dinero.

Hola Marcos. Costosa y singular manera de alcanzar la inquietud demandada...
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias Dionisio. Un abrazo.
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