Las fiestas navideñas propician encuentros entrañables con familiares y amigos, normalmente alrededor de una mesa colmada de caldos y viandas varias. Y muchas veces una queimada casera cierra estos momentos de tertulia y confraternización.
En estas fiestas la queimada, leonesa, cerró uno de estos encuentros y me propuse redactar un conjuro adecuado de sabor genuinamente Leonés. Este fue el resultado...
Alrededor de este cazo cazolero
Nos reunimos en franco concilio
Uniendo los frutos del campo
En forma de santo bebedizo.
Invocamos en este momento
A los gigantes Yordas y Gilbo
que guardan los Altos y los Picos
Donde nacen torrentes y ríos.
Llamamos a las Sirenas del Tuéjar
Que seducen peregrinos y caminantes
Para que endulcen estos brebajes
Con dulzuras y con encantes.
Buscamos al Cuélebre de Getino
Para que aporte a este rico caldo
El ingenio y la perspicacia
Para una fértil vida diaria.
A los Diañes y Trasgos de Carande
Que guardan bosques y cuevas
Que permitan que estos alcoholes
Nutran adecuadamente nuestras almas.
A la Xanas y la vieja del monte
Que nos colmen de regalos
Que ilusionen nuestros días
Con nuevas perspectivas.
Y al esquivo Reñubero
De las nubes de Fresno
Que aleje las tormentas
Y que atenúe los truenos.
Que este fuego ardiente
Nos libre del esquivo sacauntos
Que le despiste en su estela
Y destierre de estos campos.
Y así que esta Queimada
Enriquecida y alegre
Nos sane y reconforte
Nos alimente y encuentre.
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