Yo no la he escrito, repetía ya de forma automática ante las inquisitorias preguntas del Director. Después de varias horas encerrado en aquel despacho había perdido casi la noción del tiempo. Las ventanas cerradas y la vieja madera de los muebles incrementaban aquella atmósfera opresiva.
Sí, estaba de acuerdo con aquel mensaje.
Sí, quería cambiar las cosas y mejorar la convivencia.
No, no me gustaban las últimas norma establecidas por decreto.
Sabía que todas las sospechas se dirigían hacia mi, pero yo no había pintado aquella frase en el patio del colegio: Más libertad y menos normas injustas.
Ójala hubiera tenido el valor de hacerlo.
Sabia decisión que nos invita a reflexionar sobre la exigencia personal y la demanda colectiva, cuando el valor intrínseco se presupone…
ResponderEliminarUn abrazo
Un abrazo...!!!
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