02 diciembre 2018

PARA LA PRÓXIMA (Microrrelato...)

Voy a correr la San Silvestre este año, anuncié en casa.
No era la primera vez que lo decía pero sí en la que mostraba el resguardo de la inscripción.
Meses de entrenamientos y aprendizajes. Series, controles, carreras en distintas superficies. No siempre supe disfrutar de estas jornadas de preparación. Las famosas endorfinas asociadas al ejercicio físico no aparecían.
Llegó el día de la prueba y los nervios, la emoción y la adrenalina surgieron repentinamente: la tensión en la salida; los últimos consejos de un desconocido; ¡ suerte chaval !
La carrera fue dura. Los metros hay que superarlos uno a uno. Pero el esfuerzo se ve inmensamente recompensado con la emoción de la llegada a la meta. Vítores, aplausos, voces de ánimo, que junto con la satisfacción de  finalizar la carrera provocaron que no fuera capaz de encontrar a mi familia animando en la recta de meta.

Para la próxima vez.

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