12 diciembre 2016

Profesional. Muy profesional. Microrrelato 08-12-2016

El otro, hombre o mujer, siempre muerto.

Era uno de los principios básicos del oficio. Aquí un error podría ser fatal y terminar con cualquier trayectoria profesional. Debía percatarse siempre. El trabajo debía realizarse de forma adecuada. “El otro” tenía que abandonar el mundo de los vivos definitivamente. Sabía que en algunos casos se habían cometido equivocaciones inconfesables. Los ojos sin movimiento, la ausencia de respiración o el no detectar el pulso no siempre eran signos inequívocos.

Pero él estaba seguro en esta ocasión. “El otro” estaba bien muerto. Podía comenzar su trabajo para maquillar y peinar al finado y colocarlo en su morada definitiva.


No hay comentarios:

Publicar un comentario