Leo con interés el apunte de Enrique Dans sobre el papel del profesor en el entorno de la educación superior.
El autor lo trae a colación a partir de la función de los profesores con plaza en propiedad y la dudosa utilidad de las publicaciones cientificas tradicionales para difundir estudios y acreditar conocimiento.
Me quedo con la definición que aporta Enrique de la tarea actual del profesor:
" (...//...) La llegada de la tecnología ha alterado en gran medida el ecosistema académico. Publicar en los cuestionados journals académicos ya no es necesariamente la mejor manera de acreditar conocimientos o excelencia: su restringida circulación y un proceso que prima llegar a la publicación por encima de todo los han convertido en irrelevantes, en una muestra de inadaptación a los tiempos. Un profesor puede obtener mayor relevancia y un trabajo de una calidad académica mayor sometiendo éste, en lugar de a un circuito de supervisión ciega llevado a cabo por dos o tres personas, a la supervisión colectiva, multidisciplinar y permanente de la red.
En gran medida gracias a (o a pesar de, para algunos) la tecnología, el profesor adquiere progresivamente un papel de supernodo conductor y menos de fuente de un conocimiento que se encuentra disponible en todas partes y al que sus alumnos pueden acceder con un clic. El profesor ya no puede aspirar a ser el que más sabe o el que tiene la mejor información sobre un tema en una clase o foro determinado, sino a ser el que mejor motive la discusión productiva sobre el mismo. Además, el profesor necesita metas y objetivos vinculados a cuestiones terrenales: en las escuelas de negocio, este tipo de objetivos se centran en la relevancia para el mundo empresarial o en la capacidad para transmitir información de manera eficiente evaluada por los propios alumnos, y se miden en muchos casos con sistemas parecidos a los que una empresa utiliza para evaluar...
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