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Hace pocos días, en un reportaje de uno de los canales de nuestro espectro televisivo gratuito, vi con envidia las labores de un policía de barrio en una ciudad andaluza. (Mencionaremos el pecado y no al pecador, por aquello de no herir susceptibilidades...)
El agente en cuestión conocía perfectamente a los vecinos del barrio; las personas mayores que vivían solas y a las que visitaba, los comerciantes y tenderos del lugar, los puntos más conflictivos de la zona… Caminaba por sus calles saludando por el nombre a vecinos y conocidos y se apreciaba el cariño en los comentarios de los ciudadanos. En León; en mi barrio, yo no conozco al policía que me protege y ayuda. No le conozco. No se sabe donde está y lo malo es que tampoco se le espera. Claro que después de revisar la distribución de la policía de barrio en la ciudad a través de la web del Ayuntamiento, veo perplejo que mi barrio, Eras de Renueva forma parte del mismo sector que El Crucero, La Sal, parte del barrio de Pinilla, Los alrededores del Paseo de Salamanca y la Condesa, Polígono 58, zona del Auditorio…. Vamos que como para conocer al policía de turno. Necesitamos contar con la presencia policial cercana. En Eras, por ejemplo, contamos con varias vías de circulación vitales para el tráfico rodado de la ciudad, parques donde se divierten y disfrutan niños y mayores, colegios e institutos, comercios y establecimientos, centros culturales, museos y centros administrativos al más alto nivel; dentro de poco, Centro Comercial....Y yo, en mis desplazamientos diarios, no veo ni un solo policía que patee nuestras aceras y jardines, o tome un cafetito en los bares de la zona. Es necesario reorganizar la estructura policial de la ciudad, llevando a los agentes a la calle, incrementando en caso necesario el número de efectivos y coordinando las labores de vigilancia y protección con el resto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

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