Francisco Umbral dictó sus últimas líneas el 28 de agosto, con media España de vacaciones y la otra media acongojada por la repentina muerte de un joven futbolista.
Muchos han sido los reportajes, las columnas y las reseñas que han glosado la obra del escritor, pero pocos han señalado la curiosa vinculación de Umbral con la ciudad de León.
En 1958 llegó a León Francisco Pérez, diligente empleado de banca en la capital pucelana con ambiciones literarias y maneras de buen escritor. De ascendencias Coyantinas y un primo, Jose Luis Pérez Perelétegui, a la sazón recién nombrado director de la emisora La Voz de León, se incorpora a una extraña vacante de administrativo en la emisora con derecho a participar poco a poco en los espacios que llenaban las tardes radiofónicas de la ciudad de aquellos años.
Ya el 2 de octubre de ese mismo año firma su comentario diario “Buenas noches” lanzado al eter como Francisco Umbral; así que bien podíamos considerar que Paco Umbral es Leonés; al menos en lo que a su personaje literario se refiere.
Cuenta Fulgencio Fernandez en el prólogo de un librito incluido en una curiosa colección “Biblioteca Leonesa de interesantes, agotados y raros” titulado “ Crónica de las Tabernas Leonesas” y atribuido a Francisco Umbral, las azarosas correrías del señorito vallisoletano por los micrófonos leoneses y sus disputas dialécticas con los personaje de aquellos años: Victoriano Cremer, Marcos Oteruelo, Joaquín Nieves, y tantos otros…algunos de ellos líderes de la radio en la actualidad… y hasta las desventuras con aquel obispo Almarcha, que no solo contribuyó supuestamente a la no implantación de la FASA de entonces en tierras leonesas, sino que parece que también hizo lo posible para que Francisco Umbral iniciara anticipadamente sus aventuras en la capital de España.
Umbral, o Pérez, Francisco, don Paco, llegó a León y ejerció inmediatamente de Leonés paseando impasible su figura por las frías aceras de Ordoño II, gustando de las tabernas que aquel Barrio Húmedo de entonces escondía por sus esquinas… el Bar de Eduardo, el Besugo, la Gitana, la Mazmorra, la Bodega Regia, El Ruedo, Valdesogo, el 2 de Mayo, Casa Pepín o Casa Benito fueron testigos de las andanzas de este leonés de adopción; al menos durante un tiempo.
Adiós paisano.
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