Domingo por la mañana. Un suave solecito anima a salir con los niños al parque después de haber disfrutado de un tranquilo desayuno con la prensa del día. Un reportaje en la prensa local mostraba los destrozos que algunos bárbaros imberbes causaban en nuestra ciudad en las noches de marcha de cada fin de semana. Las calles del centro, el Barrio Húmedo y todo el casco histórico Leonés se veía afectado por los actos vandálicos: contenedores tirados y quemados, mobiliario urbano destrozado, farolas, pintadas, variedad de fluidos fisiológicos por los portales…
Uno, que ha vivido algunos años en los aledaños de la Plaza de San Martín, conoce esa sensación de campo de batalla en las salidas mañaneras.
Parecía una premonición. El pasado domingo, uno de los parques de Eras de Renueva había sido pasto de las huestes bárbaras leonesas que habían arrancado la mayor parte de los árboles que formaban parte de nuestro parque en el que nuestros hijos pequeños aprenden y juegan en las horas de recreo.
Por si esto no fuera bastante los columpios se encontraban sembrados de cristales de las botellas de cerveza consumidas bajo las estrellas por estos destrozaparques.
¿No hay Fuerzas de Seguridad, locales y nacionales, que velen por la seguridad de los ciudadanos y de nuestras instalaciones y bienes?
¿Por qué no están las comisarías llenas de estos gamberros nocturnos?
¿Es retrógrado o políticamente incorrecto aplicar castigos y penas a los que incumplen nuestras leyes y normas de convivencia?
Si yo soy capaz de identificar en una noche de paseo a una docena de delincuentes, ¿No son capaces nuestros policías de hacerlo? O, ¿tienen instrucciones de no actuar ante esta serie de abusos?
¿Por qué no se hacen pagar a los responsables los destrozos producidos?
Yo sinceramente no puedo contestar a todas estas preguntas.
Marcos Alvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario