04 noviembre 2024

ESCENAS. (Microrrelato)

La larga cola de novicias que se estaba formando llegaba hasta la puerta del refectorio. Las postulantas creaban una ordenada hilera de hábitos negros y mejillas sonrosadas. Ocupaban casi todo el perímetro del claustro, pegadas a los muros, como dicta la norma. 

Esperaban pacientemente la voz de la Madre Superiora que indicara el momento de acceder a la capilla para las Vísperas.  

Iban a tener que apretarse en los bancos para que todas pudieran rezar sentadas. El monasterio parecía completo. 

De pronto se escuchó una potente voz procedente del cielo: ¡CORTEN, LA TOMA ES BUENA!, y las figurantes regresaron a sus camerinos para calzarse de nuevo sus vaqueros rotos.



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