25 octubre 2020

PESADILLAS. (Microrrelato)

 No hay tiempo que perder, rezaba el cartelón que colgaba sobre la fachada principal del edificio.

La vertiginosa expansión del virus mortal había diezmado la población mundial y obligado a la mayor parte de los habitantes del planeta a confinarse en sus casas para evitar el contagio.

Los encierros y la paralización de la economía habían desencadenado situaciones de pobreza y necesidad donde antes reinaban el desarrollo económico y el bienestar de las sociedades.

Equipos de científicos competían denodadamente por desarrollar una vacuna eficaz lo antes posible.

De pronto, la inquisitiva melodía del despertador me hizo abrir los ojos y saltar de la cama.

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