Mi viejo cuaderno de bitácora, o blog como gustan los modernos de llamar a estos cuadernos de notas virtuales, ha dejado de existir. o, al menos, yo no puedo acceder a sus contenidos; no puedo publicar nuevos comentarios; revisar mis antiguos artículos, ni siquiera copiar el archivo fuente con toda la información.
Cabreos Epistolares, que así se llama mi antiguo blog personal, andará perdido en ese eter que hemos fabricado en los últimos veinte años y que, al parecer, almacena todo el saber del universo...
Y, claro, el deseo o necesidad de escribir de vez en cuando esos pensamientos que abotargan tu cabeza, o esos cabreos epistolares que permiten aligerar la presión de la razón y del sentido común de cada uno, hace que abra una nueva carpeta, de esas antiguas, una Carpeta de cartón, con sus gomas elásticas y todo, para guardar estas anotaciones personales que, de vez en cuando, es necesario plasmar negro sobre blanco.
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