07 septiembre 2009

Parques y riegos…

Comenzaré recordando que no tengo conocimientos de jardinería o gestión de riegos, o al menos, no mayores que los que necesita un aficionado a mantener en su casa algunas plantas que asientan los recuerdos de momentos importantes.El Domingo, un fantástico día de septiembre, paseaba con mis hijos por uno de los parques en los que disfrutamos de los momentos de asueto los vecinos de Eras de Renueva. Sería aproximadamente la una y media de la tarde. Los niños disfrutaban de las bicicletas y de los columpios mientras los padres nos cobijábamos bajo la sombra de algunos árboles o leíamos la prensa dominical sentados en un banco.Vamos, un domingo muy agradable…Pues en esto, súbitamente, vemos como los aspersores del parque comienzan a funcionar. Siguiendo algún maléfico programa de riego diversas zonas comenzaron a recibir el chorro circular de estas máquinas infernales mientras que niños y mayores buscábamos refugio en partes del parque más amigables…Claro que en cuanto nos asentábamos en otras sombras o bancos, el riego comenzaba a perseguirnos como buscando el necesario sustento.¿No hay horas más adecuadas para efectuar estas labores?Regar cuando el parque está repleto de niños y mayores es como  limpiar la pista del Palacio de los deportes cuando el Ademar se dispone a jugar la final de la Copa de Europa…o, imagínense, que los operarios de mantenimiento de los decorados comienzan a retocarlos mientras el locutor está realizando el telediario en un canal de televisión…Señores, un poquito de organización… 

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